David G. Gándara

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Redefiniendo dentro y fuera del aula

2024-04-30


Hace unos años, cuando en el libro Orientación educativa para 2030, quise cuestionar el concepto de dentro del aula ordinaria y fuera del aula ordinaria propuse que, al hablar de los apoyos del personal especialista en atención a la diversidad, había que matizar que algunas veces los apoyos podían ser también apoyos fuera que se hacen dentro y apoyos dentro que se hacen fuera. He tenido la enorme fortuna de que alguna gente a la que respeto profundamente por su pensamiento pedagógico ha leído el libro. Y claro, los respeto por su espíritu crítico, por lo que obtuve algunos comentarios. Al concretar la idea en palabras, esa idea de los apoyos dentro que se hacen fuera se podía ver como una invitación a legitimizar que se segregue a los alumnos, ofreciendo la vía de justificarlo con ese nombre.

Por este motivo, me he lanzado a matizar lo que en su día escribí, con la esperanza de que se pueda entender mejor lo que yo pretendo. La clave es cómo entendemos lo que significa fuera y lo que significa dentro. Por una parte está el espacio físico entre cuatro paredes donde la mayor parte del tiempo está el alumnado en los centros educativos. Están en ese espacio y no en otro por criterios como la edad cronológica o el desarrollo de sus competencias clave. Entonces, dentro y fuera sería fácil de definir. Lo que está entre las cuatro paredes es dentro, y lo que no es fuera. Lo que yo pretendo introducir es la idea del espacio de participación, que en un sistema educativo inclusivo tiene que trascender la estructura física. Una actividad de aula puede estar sucediendo en varios sitios a la vez. En un proyecto de huerta escolar, parte del alumnado puede haber ido a regar las plantas mientras otros están clasificando semillas. Incluso puede estar sucediendo en momentos diferentes. Parte del alumnado de segundo, de cuarto y de quinto están reunidos para maquetar el periódico mientras otra parte del alumnado de segundo está ensayando un baile. Están agrupados según sus intereses, no según su edad. Combinando las dos ideas obtenemos el siguiente gráfico.

Gráfico de dos dimensiones. En la variable horizontal, el espacio físico, en la variable vertical, el espacio de participación. Ambas con dos valores, dentro y fuera. Quedan configurados cuatro cuadrantes, nombrados como se explica en el artículo.

Creo que es fácil estar de acuerdo en el cuadrante apoyos fuera que se hacen dentro. Con respecto al cuadrante apoyos dentro que se hacen fuera podríamos ponerle otro nombre, pero es muy necesario hablar de ellos, porque no sólo sucede que se justifiquen como apoyos dentro acciones que evidentemente no consisten en la participación en el aula ordinaria, como los profes sombra, o también cuando, después de una adaptación curricular significativa, una alumna trabaja por el libro de dos cursos menos. También sucede que, cuando desde dirección, orientación o inspección se vigila que la mayor parte de los apoyos sean dentro (sí, es todo lo que se puede exigir según los textos normativos autonómicos), algunas personas se obsesionan porque no se pueda sacar a nadie del aula, haciendo imposible innovaciones en los agrupamientos, los tiempos y los espacios, como las que mencionaba antes, u otras como descansos activos con ejercicio físico entre clase y clase.

Para finalizar, quiero aclarar que no estoy de acuerdo con la idea de los apoyos. El personal especialista en pedagogías inclusivas, el cual sí creo que debe existir, debería trabajar en codocencia con el resto del profesorado, ofreciendo su asesoramiento experto para poder llevar a cabo transformaciones metodológicas. La razón por la que hablo de ellos es porque actualmente es el nombre que la normativa nos obliga a darle a estos asesoramientos inclusivos. Y los equipos docentes hablan constantemente de apoyos fuera y apoyos dentro. Es decir, es un lenguaje para hablar y cuestionar la escuela segregadora, para evitar que las pedagogías segregadoras se apoderen del lenguaje para segregar más fácilmente. Cuando queremos hablar de la escuela inclusiva no hace falta hablar ni de dentro, ni de fuera, ni de apoyos.